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martes, 28 de abril de 2015

28/04/15

S, como casi todos los días llega con su mal humor a cuestas. Y me pregunto, que culpa tengo yo de lo que a ti te pase?  Porque tengo que aguantar día si y día también tus cambios de humor, tus subidas y tus bajadas.
Así que otro martes mas, en otra semana mas, en otro mes de abril mas, va pasando la vida casi sin enterarme.  Porque si, se me está pasando la vida y no me estoy enterando. Intento disfrutar al máximo cada momento pero estoy con la cabeza tan ocupada que la mayoría de las veces es una labor imposible. Que conste que lo que me tiene ocupada la cabeza son cosas buenas y bonitas. Un matrimonio bastante feliz, una maternidad elegida y satisfactoria, un trabajo podríamos decir que aceptable en sueldo y en horario, vamos que no me puedo quejar. Todo bien salvo por S., esa jefa que va de compañera a ratos, que habla mal de mi a mis espaldas, que me hace sentir la mujer mas tonta del mundo, la mas inútil, con esas puyitas que me lanza constantemente. Esa a la que le sienta mal que yo sea feliz, que siempre esté contenta y con una sonrisa en la cara. La mujer fría que no se conmueve por nada ni por nadie, que tampoco se alegra por las buenas noticias de los demás, si esa es ella.
Con el paso del tiempo, he aprendido a llevarla, a que me resbale y que no me importe. Siempre que me dice algo pienso para mis adentros “pobrecilla, lo está pasando mal, que infeliz”.
Pero claro, todo tiene sus pros y sus contras, lo mismo me pilla a mi en un día de esos que todas las madres trabajadoras tenemos y en mi caso son muchos en los que no he dormido prácticamente y en cuanto venga hacia mi con el hacha de guerra lo mismo la mando lejos, muy lejos. Esperemos que no llegue la sangre al río.
Otro aspecto que me si que me molesta profundamente de ella, es que siendo madre como yo, tenga tan poca empatía hacia el resto de madres que trabajan con ella. Prácticamente no comprende que las demás nos tengamos que ausentar en algún momento de nuestro puesto de trabajo porque nuestro cachorros enfermen, por ejemplo, teniendo que aguantar la típica frase de : “Es que siempre estáis malos…” Y yo le contestaría en ese momento, pues igual que tú, lo que pasa es que si tu lo haces no pasa nada y yo parece que no tengo derecho.
En fin, una joyita, y encima tengo que oír constantemente de mis compañeros hombres, que es muy válida , que vale su peso en oro, bla bla bla. Así que es lo que hay, no queda otra que llevarlo lo mejor que se pueda y sin perder la sonrisa ni la alegría. Quizás como es tan maravillosa en su trabajo lo mismo viene otra empresa y se la lleva, no hay que perder la esperanza.

Continuará…

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